viernes, 30 de octubre de 2026

PASTA FRESCA AL HUEVO



Ingredientes:

300 g de harina + la necesaria para estirar la pasta y para el reposo
3 huevos
45 g de aceite de oliva
1 pizca de sal

Elaboración Tradicional:

Comenzar formando una montaña con la harina. Abrir un hueco en el centro como si fuera un cráter. A continuación romper los huevos en el hueco, añadir una pizca de sal y batir con un tenedor. Empezar a incorporar la harina desde los bordes sin dejar de batir. Poco a poco la mezcla tomará consistencia de crema. A este punto  empezar a utilizar las manos: seguir  incorporando la harina a la mezcla. Empezar a amasar. Seguir amasando durante unos 10-15 minutos. Esta fase se puede realizar con la ayuda de un robot de cocina pero se puede hacer perfectamente a mano con un poco de paciencia. Al principio la masa será bastante irregular y tendrá muchos grumos. Poco a poco, conforme se vaya amasando, la masa se volverá lisa y elástica. Utilizar la parte baja de la palma de la mano, con la que se hace más fuerza. Es posible que las cantidades señaladas no sean perfectas. Según se utilice sémola o harina o según el tamaño de los huevos la masa podría admitir más o menos cantidad de líquido. De este modo, si se ve que la masa está muy pegajosa, aumentar un poco la cantidad de harina/sémola; por el contrario, si resulta muy seca, añadir un poco de huevo batido o de agua. La masa estará lista cuando sea lisa, elástica y sin grumos. Haciendo presión con un dedo, la masa recupera rápidamente su forma. Envolver en film transparente y la dejar reposar en el frigorífico durante al menos 30 minutos. Pasado este tiempo, pasar a estirar la pasta. Tomar un tercio o un cuarto de la pasta y cubrir el resto de nuevo con el film transparente. Es importante no dejar la pasta al aire demasiado tiempo porque se seca muy rápidamente. Poner un poco de sémola o harina en la mesa de trabajo, tomar la masa y la aplanar un poco con las manos. Ajustar el rodillo de la máquina para pasta en la abertura más grande (depende de la marca de la máquina ésta puede corresponder al número más pequeño o más grande). Empezar a estirar la masa: durante las primeras pasadas puede suceder que la pasta no se presente muy compacta y se deshaga con facilidad. Doblarla sobre sí misma y volver a pasar hasta que se vea bien amalgamada. Volver a doblar y a pasar por la abertura más grande, girando el sentido con la que se introdujo en la máquina 1/4 de vuelta, dos o tres veces más. Estas primeras pasadas son un paso importante en el amasado de la pasta. Cada una de las veces pasar la mano por la superficie de la pasta añadiendo un poco de harina, sobre todo si está un poco húmeda. Cerrar poco a poco la abertura de los rodillos de la máquina y seguir pasando la pasta que cada vez será más fina. Depende del formato de pasta que se quiera realizar se puede dejar más o menos gruesa. Lo mejor es llegar al quinto número, si  se desea preparar espaguetis, tallarines, tagliatelle, o al sexto, si  se va a preparar pasta rellena. En caso de pasta rellena el grosor también dependerá del tipo de relleno. Cuando más fina se estire la pasta más delicada resultará, pero también será más difícil de manejar y cocer. Por último, cuando se haya estirado la pasta del grosor deseado, utilizar los accesorios de la máquina para cortar tallarines, espaguetis, tagliatelle o pappardelle (todos ellos se diferencian por la anchura: de pocos milímetros de los tallarines a un par de centímetros de las pappardelle). Una vez cortada la pasta, dejarla reposar en una bandeja con abundante sémola o harina (para evitar que se pegue entre sí) o colgar y dejar secar. Es importante acordarse de frotar el secador de pasta con harina antes de colgar la pasta si no ésta se pegará a la madera. Ya sea para estirar la pasta como para cortarla la máquina no es completamente necesaria. Es cierto que es de gran ayuda pero con un poco de práctica se puede aprender a estirar la pasta con un buen rodillo. Y para formar espaguetis nada más sencillo que seguir estos pasos: esparcir abundante harina sobre la tira de pasta estirada y doblar sobre sí misma. Volver a esparcir la superficie con harina y volver a doblar. Repetir hasta que tener  un paquete de unos 8-10 cm. Cortar tiras del grosor que se desee la pasta y abrirlas para evitar que se peguen entre ellas. Para cocer la pasta, preparar abundante agua ligeramente salada con sal gorda y llevar a ebullición. Una vez que haya empezado a hervir añadir la pasta (eliminando la harina en exceso) y  dejar cocer durante pocos minutos, separándola un poco con ayuda de un tenedor, sobre todo al principio, para evitar que se pegue. En Italia no es costumbre añadir aceite al agua de cocción ya que la pasta lo absorbe y se incrementa mucho la cantidad de grasa del plato. Es suficiente mover la pasta delicadamente durante los primeros segundos de la cocción. El tiempo de cocción puede variar dependiendo del grosor y del gusto. Es cierto que en Italia la pasta se come al dente y que al paladar no italiano puede resultar un poco cruda, pero tiene su razón de ser ya que la pasta cocida de esta manera resulta mucho más fácil de digerir.