martes, 28 de febrero de 2023

GARBANZOS AL ESTILO DEL ALENTEJO

 


Ingredientes:
 

200 g de cebolla en cuartos
4 dientes de ajo
60 g de aceite de oliva
400 g de tomate maduro cortado en cuartos
1 hoja de laurel seca
1 cucharadita de sal
70 g de pimiento verde cortado en tiras
70 g de pimiento rojo cortado en tiras
380 g de agua de cocción de los garbanzos
150 g de pasta corta seca
400 g de garbanzos cocidos aclarados y escurridos
 
Elaboración Tradicional:
 
Picar la cebolla y el ajo en brunoise y poner a pochar en una cazuela junto con el aceite, hasta que esté transparente. Añadir el tomate cortado en concasse, e incorporar el laurel y el pimiento verde y rojo cortado en juliana. Pochar a fuego medio bajo hasta que esté todo tierno. Añadir agua de cocción de los garbanzos y cocer la pasta durante el tiempo indicado en el paquete. Incorporar los garbanzos cocidos y darle un ligero hervor. Dejar reposar unos minutos y servir
 
Elaboración en Thermomix®:
 
Poner en el vaso la cebolla, el ajo y el aceite. Trocear 3 segundos en velocidad  5 y sofreír 5 minutos a temperatura 120° C en velocidad 1. Agregar el tomate y trocear 3 segundos en velocidad  5. Incorporar el laurel, la sal, el pimiento verde y el pimiento rojo y rehogar 8 minutos a temperatura 120° C en velocidad cuchara con giro a la izquierda. Añadir el agua y programar 4 minutos a temperatura 100° C en velocidad cuchara con giro a la izquierda. Incorporar la pasta y situar el recipiente Varoma en su posición con los garbanzos. Tapar el Varoma y programar 12 minutos a temperatura Varoma en velocidad cuchara con giro a la izquierda. Retirar el Varoma y poner los garbanzos en una fuente honda. Añadir la pasta a la fuente y mezclar con la espátula. Dejar reposar unos minutos y servir.

lunes, 27 de febrero de 2023

CALDERO SANTAPOLERO

 


Ingredientes:
 
70 g de aceite de oliva                                           
150 g de pimiento rojo en trozos
5 dientes de ajo
100 g de tomate triturado en conserva
1 cucharadita de sal
800 g de fumet de pescado o marisco
200 g de arroz de grano redondo
 
Elaboración Tradicional:
 
En un caldero, poner a calentar el aceite. Añadir los pimientos y los ajos picados en brunoise fino y sofreír a fuego medio bajo unos minutos. Agregar el tomate cortado en concasse fino e incorporar una pizca de sal. Pochar todo el conjunto unos minutos. Añadir el arroz y nacarar hasta que quede suelto. Incorporar el arroz y cocinar durante 7 minutos a fuego medio y otros 7 a fuego bajo. Servir inmediatamente.
 
Elaboración en Thermomix®:
 
Poner en el vaso el aceite y calentar 5 minutos a temperatura 120° C en velocidad 1. Añadir el pimiento y los ajos y trocear 7 segundos en velocidad  5. Con la espátula, bajar los  ingredientes hacia el fondo del vaso y sofreír 5 minutos a temperatura 120° C en velocidad 1. Incorporar el tomate y la sal y rehogar 8 minutos a temperatura 120° C en velocidad cuchara. Añadir el caldo de pescado y calentar durante 5 minutos a temperatura 100° C en velocidad cuchara con giro a la izquierda. Incorporar el arroz y programar 15 minutos a temperatura 100° C en velocidad cuchara con giro a la izquierda. Servir inmediatamente.
 
Aclaraciones:
 
Se le pueden incorporar a modo de decoración unos langostinos salteados ligeramente en el aceite, cuyas cabezas y pieles se han utilizado para la elaboración del fumet

domingo, 26 de febrero de 2023

TARTA DE QUESO DE GEMMA OLIVER





Ingredientes para la masa quebrada:

250 g de harina
150 g de mantequilla fría a dados
100 g de azúcar
1 g de sal
1 huevo

Ingredientes para el relleno:

3 huevos grandes
375 de yogur (3 unidades)
250 g de queso para untar tipo Philadelphia
120 g de harina de trigo
150 g de azúcar
16 g de levadura química en polvo 

Elaboración Tradicional:

Poner la harina en un recipiente hondo y agregarle la mantequilla fría cortada en dados. Amasar hasta conseguir una consistencia arenosa. Añadir el azúcar y la sal y mezclar bien. Agregar el huevo y amasar hasta conseguir una textura suave y homogénea. Estirar la masa con un rodillo y colocar sobre un molde redondo tapizado con mantequilla y harina (preferiblemente de aro desmontable) cubriendo fondo y lados del molde. Mantener en el frigorífico durante al menos media hora. Preparar el relleno. Mezclar la harina con la levadura química. En un cuenco poner los 3 huevos enteros y el azúcar. Batir bien hasta que quede una mezcla espumosa. Añadir al cuenco la harina con la levadura y el resto de los ingredientes de la tarta, es decir, el queso y los 3 yogures. Batir bien hasta que todo esté integrado. Verter el batido de la tarta de queso en el molde encamisado con la masa quebrada y cocer en el horno precalentado a 175º C, entre 35 y 50 minutos. Cuando esté la tarta horneada sacarla del horno, dejar que se enfríe y desmoldar. Meterla en el frigorífico y servirla fría.

Elaboración en Thermomix®:

Poner la harina en el vaso y agregarle la mantequilla fría cortada en dados. Amasar durante 7 segundos en velocidad 5, hasta conseguir una consistencia arenosa. Añadir el azúcar, la sal y el huevo y amasar 6 segundos en velocidad 6. Sacar la masa y amasar a mano ligeramente, hasta conseguir una textura suave y homogénea. Estirar la masa con un rodillo y colocar sobre un molde redondo tapizado con mantequilla y harina (preferiblemente de aro desmontable) cubriendo fondo y lados del molde. Mantener en el frigorífico durante al menos media hora. Preparar el relleno. Mezclar la harina con la levadura química. En el vaso poner los 3 huevos enteros y el azúcar. Batir bien durante 4 minutos a velocidad 4, hasta que quede una mezcla espumosa. Añadir la harina con la levadura y el resto de los ingredientes de la tarta, es decir, el queso y los 3 yogures. Batir bien durante 30 segundos a velocidad 6, hasta que todo esté integrado.  Verter el batido de la tarta de queso en el molde encamisado con la masa quebrada y cocer en el horno precalentado a 175º C, entre 35 y 50 minutos. Cuando esté la tarta horneada sacarla del horno, dejar que se enfríe y desmoldar. Meterla en el frigorífico y servirla fría.





sábado, 25 de febrero de 2023

BIZCOCHOS ESCABECHAOS DE TIERRA DE CAMPOS




Ingredientes para los bizcochos de soletilla:

300 g de yemas
500 g de azúcar (100 + 400)
450 g de claras
550 g de harina floja
Azúcar glas para espolvorear

Ingredientes para el rebozado:

6 Claras de huevo

Ingredientes para el almíbar:

300 g de azúcar
300 g de agua
Licor (bien tanto en sabor como en cantidad, al gusto)

Ingredientes para la crema inglesa:

500 g de leche entera
500 g de nata al 35% de materia grasa
100 g de azúcar
200 g de yemas

Para espolvorear:

Canela molida

Elaboración Tradicional:

Batir las yemas junto con los 100 g de azúcar hasta que blanqueen y reservar. Con las claras y el azúcar restante (400 g) hacer un merengue a punto de nieve. Mezclar las yemas y el merengue con suavidad. Posteriormente agregar la harina tamizada con cuidado de que no desesponje y se baje. Poner en una manga pastelera con boquilla lisa y ancha. Escudillar sobre una bandeja de horno forrada con papel vegetal, tiras de unos10 cm dejando una separación entre ellas de 4 centímetros. Espolvorear con azúcar glas y cocer en el horno precalentado a 200º C durante 10 o 15 minutos. Sacar y dejar enfriar. Pasar los bizcochos de soletilla por clara de huevo ligeramente batida pero sin que llegue a montar. Freír en abundante aceite y colocar en una cazuela de barro. Elaborar un almíbar, para ello, poner en un cazo al fuego el agua junto con el azúcar y llevar a ebullición hasta su completa disolución. En el momento de hervir agregar el licor y dejar cocer unos minutos hasta que evapore el alcohol. Dejar entibiar levemente y verter el almíbar  encima de los bizcochos dejando que lo absorba. Elaborar una crema inglesa; hervir la leche con la nata e incorporar a las yemas previamente batidas en compañía del azúcar. Cocer la mezcla a 84º C. sin parar de remover para que no cuaje el huevo Enfriar rápidamente si no se va a utilizar inmediatamente. En el fondo de una cazuela de barro, colocar la crema inglesa, poner encima los bizcochos escabechados y espolvorear ligeramente con canela molida. Servir en frio.

Elaboración en Thermomix®:

Para elaborar estos bizcochos se han de dividir las cantidades en dos. Poner la mariposa en las cuchillas, agregar las claras junto con 200 g de azúcar y montar durante 6 minutos a 37º C en velocidad 3 ½, pasado este tiempo programar otros 6 minutos a la misma velocidad pero sin temperatura. Sacar y reservar. Poner las yemas y 50 g de azúcar y montar a velocidad 3 ½ durante 5 minutos hasta que blanqueen. Agregar poco a poco y con ayuda de la espátula a las claras. Agregar muy despacio la harina con ayuda de la espátula y movimientos envolventes con cuidado de que no desesponje y se baje. Poner en una manga pastelera con boquilla lisa y ancha. Escudillar sobre una bandeja de horno forrada con papel vegetal, tiras de unos10 cm dejando una separación entre ellas de 4 centímetros. Espolvorear con azúcar glas y cocer en el horno precalentado a 200º C durante 10 o 15 minutos. Sacar y dejar enfriar. Pasar los bizcochos de soletilla por clara de huevo ligeramente batida pero sin que llegue a montar. Freír en abundante aceite y colocar en una cazuela de barro. Elaborar un almíbar, para ello, poner en el vaso el azúcar y el agua y remover 30 segundos en velocidad 2. Programar la máquina 2 minutos a temperatura Varoma en velocidad 2. Pasado el tiempo agregar el licor y programar un minuto a la misma temperatura y velocidad sin el cubilete para que evapore el alcohol. Dejar entibiar levemente y verter el almíbar  encima de los bizcochos dejando que lo absorba. Preparar la crema inglesa; poner todos los ingredientes en el vaso y programar durante 9 minutos a 90º C en velocidad 3 ½. Sin parar la máquina añadir dos minutos más de tiempo sin temperatura y sacar del vaso inmediatamente, cuando haya finalizado. En el fondo de una cazuela de barro, colocar la crema inglesa, poner encima los bizcochos escabechados y espolvorear ligeramente con canela molida. Servir en frio.

Aclaraciones:

Esta elaboración queda mejor si se hacen con bizcochos ligeramente duros; no deja de ser una receta de aprovechamiento.

viernes, 24 de febrero de 2023

SARTÉN DE GULAS AL AJILLO


                                


Ingredientes para las gulas:

250 g de gulas
5 dientes de ajo grandes
1 guindilla seca o 1 cayena
100 g de aceite de oliva virgen extra
Sal

Ingredientes para la base de patatas:

300 g de patatas
1 zanahoria
50 g de pimiento verde (1/2)
50 g de cebolla
100 g de aceite
Sal

Elaboración Tradicional:

Poner a calentar el aceite en una sartén, añadir la cebolla cortada en brunoise, y cuando este transparente añadir las patatas cortadas en lascas finas junto con la zanahoria en vichy y el pimiento en dados grandes. Mover y dejar cocinar a fuego muy lento removiendo de vez en cuando para que no se peguen ni se queme la cebolla. Salar. Una vez tiernas escurrir y reservar, dejando parte del aceite de freírlas en la sartén (muy poca). En una sartén, poner a calentar el aceite. Añadir la guindilla cortada en rodajas o la pimienta de cayena entera. Cuando esté bien caliente agregar los ajos cortados al aire en láminas finas y cuando empiecen a cambiar de color agregar las gulas y un poco de sal, dejándolas al fuego hasta que cambien de color (no más de un par de minutos para que no queden secas). En la sartén de presentación poner las patatas como base, darle un poco de calor y agregar encima las gulas con la salsa. Servir inmediatamente

Elaboración en Thermomix®:

Poner a calentar el aceite en el vaso durante 2 minutos a temperatura Varoma en velocidad 2. Añadir la cebolla y picar 4 segundos en velocidad 4. Pochar la cebolla 7 minutos a temperatura Varoma en velocidad 1. Poner la mariposa en las cuchillas, agregar 100 g de agua (un cubilete) y calentar 2 minutos a temperatura Varoma con giro a la izquierda en velocidad cuchara. Agregar las patatas cortadas en lascas finas junto con la zanahoria en vichy y el pimiento en dados grandes, salar y programar 14 minutos a temperatura Varoma con giro a la izquierda en velocidad cuchara. Sacar y reservar. Poner el aceite la guindilla y los ajos en el vaso y programar 3 segundos en velocidad 5. Programar 10 minutos a temperatura Varoma en velocidad cuchara sin cubilete. Agregar las gulas y saladas y programar 3 minutos a temperatura Varoma en velocidad cuchara con giro a la izquierda sin cubilete. Verter en una cazuela de barro y servir inmediatamente. En la sartén de presentación poner las patatas como base, darle un poco de calor y agregar encima las gulas con la salsa. Servir inmediatamente

Otras formas de cocción:

Se pueden cocinar las patatas en el microondas programando a potencia máxima el aceite con la cebolla en brunoise para que se ponga transparente. Agregar las patatas en lascas finas, salar y programar a potencia máxima 12 minutos dándole la vuelta de abajo a arriba a media cocción. Finalizar el tiempo y seguir el proceso normal

También es posible elaborarla en olla programable programando el aceite la cebolla y las patatas en menú patatas durante 5 minutos con la válvula en posición cerrada.

Aclaraciones:

Las gulas no se deben de cocinar en exceso para que queden tiernas y no duras.
Es importante no dorar demasiado los ajos y se ha de contar el tiempo de cocinado de las gulas para que los ajos no lleguen a quemarse. Si es necesario, retirar los ajos dorados con una espumadera, añadir las gulas y después de cocinadas volver a incorporarlos. El aceite ya habrá tomado el sabor del ajo y así es la forma de asegurarse de que no se quemen en exceso



jueves, 23 de febrero de 2023

LA SOJA


INTRODUCCIÓN A LA SOJA

Cuenta la tradición que la soja fue descubierta por el emperador chino Sheng-Nung hace más de tres milenios. Éste no sólo disponía de grandes campos de cultivo sembrados con la leguminosa, sino que se dedicaba activamente a estudiar y describir sus propiedades alimenticias y medicinales, las cuales plasmó en el libro Materia Médica, del que se le considera autor.

La soja (Clycine max) es una leguminosa, no un cereal, que tiene su origen en las regiones centrales de China, donde se inició su cultivo hace unos seis mil años y desde donde se extendió al resto de Asia. Según la leyenda, el emperador Yan decretó en el año 2853 a.C. que era una de las cinco plantas sagradas, con el arroz, el trigo, el centeno y el mijo. Actualmente sigue siendo un alimento importante en China, Japón y Corea. Durante mucho tiempo ha sido una especie de santo grial reservado para las personas que siguen dietas vegetarianas o veganas, y aunque aún hoy día su uso no se encuentra excesivamente extendido, cada vez más personas la incluyen en su dieta.  Su forma es parecida a las semillas de las lentejas y de la rama de los guisantes, habas o judías. Crece dentro de una vaina, donde se forman los granos que son los que sirven para elaborar distintos productos.

La soja ha pasado a erigirse en un alimento de prestigio. Los brotes y la leche de soja se encuentran hoy en todos los supermercados y las grandes marcas presentan continuamente productos que la incluyen, cada vez más los productos elaborados que se comercializan a partir de la soja, como por ejemplo leche de soja, soja texturizada, heura y otros muchos entre los que destacan el aceite de soja. En Asia, se ha consumido siempre la soja entera, en forma de grano, y productos obtenidos de ella de manera artesanal, como el tofu y los fermentados tempeh, natto y miso. En cambio, en Norteamérica y Europa se toman la leche, los texturizados y concentrados de proteínas, los cuales sí que pueden llevar asociadas algunas contraindicaciones.

Su alto contenido en ácidos grasos esenciales (omega 3 y omega 6) y su bajo contenido en grasas saturadas, hacen de la soja un producto muy recomendable a nivel de salud. Además, posee una gran cantidad de micronutrientes:

Vitaminas B y E
Minerales: calcio, hierro, zinc, potasio y fósforo.

Además, otros beneficios de la soja son:

Contiene la famosa “lecitina de soja” la cual posee propiedades emulsionantes que actúan sobre el cerebro.

Es un alimento rico en fibra y en hidratos de carbono con bajo índice glucémico, razón por la cual es muy recomendable para prevenir la diabetes.

Y como colofón, no es un alimento excesivamente calórico (en unos 100 gramos de soja natural podemos encontrar unas 127 Kcal), lo cual hacer de la soja un producto ideal para ser integrado en una dieta para perder peso.

Todo indica que tal como se consume en Asia desde hace miles de años es un alimento sano que contribuye a prevenir enfermedades como el cáncer, debido a la actividad de isoflavonas como la genisteína y la diadzeína, la obesidad, la diabetes y los trastornos cardiovasculares, y así lo muestran los estudios epidemiológicos.

Estos compuestos, químicamente similares a las hormonas femeninas, previenen algunos tipos de cáncer de varias maneras y se hallan en una cantidad de unos 300 mg por cada 100 gramos.

Por un lado, las isoflavonas de la soja aumentan la actividad de la proteína p53, que inhibe o incluso mata las células cancerígenas. También bloquean unas proteínas, las quinasas, lo que enlentece la formación de tumores, y aumentan la actividad de enzimas corporales antioxidantes como la superóxido dismutasa.

Finalmente, actúan como hormonas femeninas "débiles" que impiden el acceso a los receptores celulares de los estrógenos "fuertes" secretados por la mujer, que en determinadas circunstancias pueden estar en el origen de los cánceres de mama y útero.

Sin embargo, algunos autores sugieren que el efecto hormonal representa un riesgo en personas predispuestas genéticamente o que han sufrido la enfermedad. Por tanto, unos expertos dicen que las isoflavonas previenen el cáncer y otros que lo pueden favorecer.

La soja es capaz de aminorar o eliminar los síntomas de la menopausia. La principal prueba de estas propiedades es su incidencia menor en las mujeres asiáticas.

Sin embargo, algunos estudios no confirman el efecto en mujeres occidentales que toman soja. Al parecer, la causa de la diferencia es que entre las mujeres orientales predomina un determinado tipo de flora intestinal que puede convertir las isoflavonas en metabolitos activos. Esta flora también es más frecuente entre los vegetarianos, ya que se ve favorecida por una dieta rica en frutas y verduras.

Se ha descubierto que ciertos péptidos (moléculas compuestas por unos pocos aminoácidos) peculiares de la soja pueden inhibir la formación de tejido adiposo. Además tienen efectos antioxidantes, anti cancerígenos, antiinflamatorios, bajan el colesterol y el azúcar en la sangre, y estimulan las defensas.

Todos estos efectos se suman a los de las isoflavonas en el mismo sentido, pues también ayudan a controlar el colesterol y a distribuir adecuadamente la grasa corporal, dirigiéndola a caderas y senos, en lugar de al abdomen, donde resulta más peligrosa.

EL CULTIVO DE LA SOJA

La soja pertenece a la familia de las leguminosas, como la judía y el guisante y tantas especies vegetales de interés económico. Se forman dentro de las vainas o legumbres, que es el fruto típico de esta familia de plantas. Se trata de una planta anual que se cultiva durante la estación cálida. La semilla de soja se recolecta cuando la vaina amarillea. Cada vaina puede contener entre una y cuatro habas de pequeño tamaño y diferentes colores según variedades: amarillas, marrones, verdes, negras o moteadas. La más frecuente es amarilla y también la más apreciada, ya que es la que normalmente se utiliza para obtener de ella el aceite.

Su adaptación a climas diversos y las pocas enfermedades que le atacan son dos de sus características que la convierten en una forma de cultivo muy rentable, aunque su mayor enemigo es la sequía. El factor principal en su desarrollo en los países orientales fue la escasez de proteínas de alta calidad para la alimentación. Para sus pobladores, la soja ha sido siempre un vegetal sagrado, literalmente un regalo de los dioses, que, al igual que los mejicanos con el maíz, aprendieron a preparar de muchas formas distintas.

El cultivo del frijol de soja se centraba fundamentalmente en el noroeste de China. Según la tradición fueron los monjes budistas quienes la introdujeron en el Japón en el siglo VII de nuestra era, donde muy pronto se convirtió en un cultivo popular. El comercio marino la popularizó en Oriente llevándola como un precioso cargamento entre sus mercaderías en sus viajes.

La primera referencia Europea que se tiene de la soja se remonta al siglo XVII. Son entonces los misioneros los que introducen las primeras habas de soja para su cultivo, sin gran éxito al parecer. También los marinos holandeses y portugueses la traen como novedad.

A principios del siglo XIX se empezó a cultivar en Estados Unidos. Sin embargo, en Europa y en Norteamérica, la soja no se empleó en la alimentación humana hasta bien entrado el siglo XX. La primera cosecha comercial de soja se plantó en 1929 para suministrar semillas para hacer salsa de soja. Desde esos inicios tempranos e insignificantes, la importancia de la soja ha sido bastante espectacular. En la actualidad la soja es una fuente esencial y dominante de proteínas y aceites con una multitud de usos tanto en alimentos para personas como en piensos animales. También existen numerosas aplicaciones industriales para los diferentes componentes de esta importante y versátil semilla.

Actualmente se cultiva en gran cantidad en toda Asia, EE.UU. y Oeste de África. En Europa, se cultiva por vía de ensayo, con éxito. E.E.U.U. produce la mitad de toda la producción mundial, pero a pesar de ello, el consumo de soja es todavía muy bajo en los países de Occidente. En las últimas décadas los investigadores están descubriendo cada vez mayor número de propiedades curativas en este alimento. Esto ha hecho que ahora empiece a ser más apreciada por la población occidental, aunque con tres mil años de retraso respecto a la población oriental.

VALOR NUTRITIVO

La soja posee un elevado valor nutritivo, si bien, varía según se presente como germen de soja, grano crudo o en aceite de soja, por ejemplo. El grano de soja crudo aporta por cada cien gramos un 36 por ciento de proteínas vegetales y 416 calorías.

Cumple y se equipara al valor proteico de la carne, los huevos o el pescado, con la ventaja de ser una proteína vegetal. Esta es una de las principales y más importantes condiciones de la soja, pues es fuente de grasas de origen vegetal, no animal, muy útiles para diversas afecciones. Las grasas son insaturadas y convierten a la soja en un alimento cardio saludable.

Además, la soja contiene vitamina B (tianina, riboflavina y niacina), vitamina A, E y F y es rica en minerales (fósforo, calcio, cobre, magnesio y hierro). Sus niveles de lecitina (necesaria para las células vivas) son importantes, permite asimilar las vitaminas, aumenta el colesterol HDL (colesterol bueno) y reduce el colesterol LDL (colesterol malo), al tiempo que reduce los triglicéridos.

PROTEÍNA DE SOJA

Una de las razones que contribuye a que la soja sea un alimento en creciente difusión, es su alto contenido en proteínas. La calidad biológica de las proteínas es mayor cuando la proporción en que se hallan los ocho aminoácidos esenciales favorece su asimilación. La clara de huevo y la proteína de leche poseen la máxima calidad biológica, que se expresa con una tasa de 1. La calidad biológica de las habas de soja es de 0,91, casi igual a la de la ternera (0,92). Otras legumbres tienen una calidad menor, como los garbanzos, con un 0,78.

La soja no es solo la legumbre más rica en proteínas (37% de su peso en seco) sino que estas son también las que presentan la proporción de aminoácidos más equilibrada, con un coeficiente de asimilación muy similar al de las proteínas de la carne y la ventaja de que no se acompañan de las grasas saturadas y el colesterol de esta.

Se estima que por 100 gramos de soja tenemos unos 37 gramos de proteína. Si nos fijamos, el contenido proteico de la soja supera notoriamente al de la mayoría de carnes y pescados.

Es por eso que constituye un recurso muy útil en aquellas dietas hiperprotéicas y también en la dieta vegana, donde a veces el consumo de proteína se puede encontrar mermado.

A diferencia de otros alimentos ricos en proteína vegetal, la soja es considerada de alta calidad ya que su proteína contiene los 9 aminoácidos esenciales. Será un alimento casi obligado en cualquier dieta vegana, asegurándonos mediante su consumo la complementariedad proteica.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que estas condiciones se cumplen cuando la consumimos de forma natural, ya sea en forma de haba o en productos como el tofu, el miso o el tempeh. Cuando acudimos a productos elaborados que en su etiquetado rezan estar vinculados con la soja, no debemos olvidar que el valor nutricional de estos suele ser pobre y suelen ir cargados de azúcares añadidos y otras medidas ultra procesadas.

VITAMINAS Y MINERALES

En la soja destacan el ácido fólico (100 g de habas cocidas proporcionan el 27% del que el organismo requiere al día) y las vitaminas B1 y B2 (el 15% y 18%, respectivamente).

En cuanto a los minerales, una ración de 100 g de habas cocidas cubre el 30% de las necesidades diarias de hierro, fósforo y magnesio, así como el 13% de las de calcio. Además aporta abundante manganeso y cobre. 

FIBRA Y ENERGÍA SANA

La riqueza en fibras solubles e insolubles ayuda a regular el ritmo intestinal. Además alimenta la microbiota beneficiosa y enlentece la absorción de los carbohidratos (100 g de habas cocidas aportan 173 calorías), lo que la hace indicada en la diabetes y en dietas de adelgazamiento.

La soja contiene lecitina y fitoesteroles (la versión vegetal y beneficiosa del colesterol animal), lo que ayuda a regular el colesterol LDL y la tensión arterial y beneficia al hígado.

PATOLOGÍAS QUE PUEDE PREVENIR

En la actualidad existen datos y estudios muy controvertidos sobre los beneficios de la soja. Hay que incidir en el hecho de que la mayoría de estos estudios emplean extractos de soja como fármaco y no la soja como alimento o bien se trata de estudios epidemiológicos (que buscan la relación existente entre ciertos hábitos de vida y el desarrollo de una enfermedad).
Menopausia: Cuando la mujer llega a la menopausia, deja de segregar hormonas femeninas y eso produce un desajuste en su organismo. Los sofocos y la sudoración son síntomas habituales en las mujeres en edad climatérica.

Se ha comprobado que la soja produce una mejoría de los mismos gracias a su contenido en isoflavonas, que simulan la acción de los estrógenos naturales. Si bien, los beneficios siempre son menores que los observados con terapéutica hormonal sustitutiva clásica. Hay que recordar que cerca de tres millones de españolas, el 80% del total, padecen trastornos asociados a la menopausia.

Colesterol, cardiopatías y obesidad: Algunos datos epidemiológicos concluyen que la ingesta de soja se asocia a un descenso en los niveles de colesterol plasmático, colesterol LDL y triglicéridos. Esto se debe a que los fitoesteroles vegetales inhiben la absorción de colesterol.
La soja, gracias a su contenido en grasas poli-insaturadas, establece un beneficio importante en la protección del sistema cardiovascular, baja la tasa de colesterol en sangre y disminuye el riesgo de ataque al corazón. Al mismo tiempo, regula el peso, al estar compuesto de glúcidos complejos que dan energía y son ricos en proteínas.

Cáncer: Existen estudios que relacionan el consumo de soja con un riesgo menor de desarrollar cáncer de mama, si bien esta afirmación siembra más de una polémica. Las isoflavonas son sustancias bioactivas que reducen la actividad de los estrógenos sobre las células mamarias, que son las que pueden provocar el cáncer.

El consumo de derivados de la soja, y por tanto de isoflavonas, se relaciona entonces con la reducción de la incidencia de tumores de mama, colon y próstata, aunque estas conclusiones derivadas de estudios realizados en Estados Unidos necesitan más pruebas para ser definitivas en la comunidad médica.

Osteoporosis y tránsito intestinal: Más estudios establecen y apuntan beneficios de la soja para otras patologías. Así, aparecen conclusiones que indican que la ingesta de fitoestrógenos isoflavonoides protege de la osteoporosis y que la soja, gracias a las fibras vegetales, ayuda en la digestión y favorece el tránsito intestinal.

Es beneficiosa para la piel y tiene propiedades hidratantes, regeneradoras y anti-edad muy interesantes. Tiene propiedades antioxidantes y rejuvenecedoras que aportan luminosidad para la piel y evita la aparición de manchas.

LA SOJA EN EL MERCADO

Los productos a base de soja son cada vez más numerosos. Lo primero, saber que la soja seleccionada para el consumo humano debe conservarse bajo determinadas condiciones que no alteren su calidad, ya que una temperatura excesiva, por ejemplo, disminuye la cantidad de proteína. La calidad de la proteína también se ve afectada con el envejecimiento del grano, por lo tanto, se deben descartar las semillas envejecidas y escoger siempre la variedad de soja apropiada para cada producto.


Existen distintos derivados que ofrecen excelentes resultados. La soja se puede encontrar en el mercado en diferentes presentaciones:

Semillas: de apariencia similar a las lentejas, se consumen cocidas, tras 8 horas en remojo. Su contenido en fibra es alto en comparación con otras formas de presentación de la legumbre.

Aceite: Se extrae de semillas seleccionadas y constituye un alimento rico en ácidos poli insaturados, además de una fuente de vitaminas A, D, E y K. Buena fuente de grasas poli insaturadas, en especial de ácido linoleico. Se puede utilizar para frituras o para consumirlo crudo como aliño.

Leche: es un líquido cremoso, con un sabor que recuerda al de las nueces. Aporta calcio, hierro y vitamina B12. A diferencia de la leche de origen animal, no contiene lactosa, ni proteínas lácteas ni grasas saturadas, por lo que se recomienda para las personas con intolerancia a la lactosa o alergia a la proteína de la leche de vaca. La mayoría de las que se comercializan suelen estar aromatizadas con vainilla, chocolate, almendra, etc., así como enriquecidas con calcio y vitaminas.

Yogures de soja: Se pueden adquirir numerosos yogures de distintos sabores elaborados con soja. No tienen colesterol, aportan proteínas vegetales y, al carecer de lactosa, los pueden tomar también las personas con intolerancia a esta sustancia.

Otras bebidas con soja: En el mercado también están disponibles zumos de frutas con soja, y bebida de soja natural, que está compuesta únicamente de soja y agua y, por su baja cantidad de azúcares, puede resultar apta para diabéticos. Frecuentemente, la bebida de soja se enriquece con calcio, vitaminas y minerales, fibra y antioxidantes.

Harina: muy rica en proteínas, se obtiene tras el tostado y molido de las semillas de soja. Casi no contiene almidón y se utiliza en panadería y pastelería, y en la fabricación de productos dietéticos. También se puede utilizar para preparar salsas y en rebozados. Es muy rica en proteínas.

Brotes: Contiene proteínas, hidratos de carbono y fibra aunque en menor cantidad que las semillas. Tiene vitaminas A, C, B6 y ácido fólico. Son las semillas de soja germinadas Pueden consumirse crudos, en ensaladas, tortillas, empanadas etc.


Yuba: Es la "nata" de la leche de soja. Se usa en cocina vegetariana y ​vegana​ para elaborar sucedáneos de productos animales. Se presenta deshidratada

Tofu o cuajado de soja: Su aspecto es similar al queso fresco. Es rico en proteínas y pobre en grasa. No tiene sabor propio, por lo que se puede utilizar en numerosos platos; conviene mezclarlo con otros alimentos; se puede añadir a las ensaladas, verduras y pastas, cocinar rebozado y frito, agregar a las salsas una vez batido.


Tempeh: Similar al tofu, aunque con distinto proceso de elaboración

Tamari o salsa de soja: Es rica en sodio y contiene gran cantidad de ácido glutámico que le da sabor umami (quinto sabor, aparte de los tradicionales dulce, salado, ácido y amargo). Se obtiene de la fermentación de los granos de soja. Es una salsa hecha con soja, agua y sal. Realza el sabor de los alimentos, y acompaña muy bien a las verduras, ensaladas, carnes, pescados... La salsa de soja es similar al tamari, pero también contiene trigo, por lo que no es apta para celíacos.






Soja texturizada: Con formatos distintos, gruesa, en tiras, en trozos o cortezas, oscura, fina, e trozos grandes, en filetes…

Heura: Preparado a base de soja similar a la carne blanca 

Edame: Se trata de las vainas de soja que todavía no están maduras, suelen cocinarse al vapor hervidas con agua y sal y consumidas como aperitivo o junto a otros platos.

Lecitina de soja: Entre sus numerosas propiedades destaca su capacidad para regular los niveles de colesterol en sangre y su papel en el metabolismo de las grasas, por lo que es un suplemento dietético ideal para aquellas personas que padezcan hipercolesterolemia, y también ayuda a prevenir la acumulación de grasa en el hígado (esteatosis hepática).

LA SOJA EN LA COCINA

Algunas personas ponen en remojo las semillas y las comen hervidas como si fuesen lentejas o garbanzos. Pero el uso más común de la soja, en especial en los países de Oriente, es en forma de harina con la que preparan salsas de toda clase y alimentos de horno como panecillos, bizcochos y pequeñas pastas dulces. Además, las proteínas de soja en polvo se incluyen en los embutidos y en la charcutería en general para enriquecer su aporte calórico, siendo el salchichón de soja el producto de mayor consumo en este terreno.

En la cocina china es habitual consumir germen de soja del que existen dos categorías comestibles: amarilla y blanca. Si es fresco, debe ser lavado muy cuidadosamente. Si es de conserva en lata ha de ser puesto en remojo antes de consumirlo. Asimismo, en China se consume la famosa salsa de soja en sus variantes "Dan jiang you" y "Nong jiang you". Se obtienen de la maceración y fermentación de granos de soja con cebada. La primera es de un color bastante claro y un sabor muy delicado. La segunda es más espesa y oscura y contiene mucha melaza. Las salsas de soja occidentales son más concentradas y saladas.

Para aprovechar las cualidades de la soja se deberían consumir entre 2 y 8 raciones a la semana, tomando por raciones un vaso de leche de soja, 80 g de habas cocidas o 100 g de tofu.

Elegir soja ecológica es la única forma de asegurarse de que no sea transgénica. En Estados Unidos el 94% de la cosecha de soja lo es y en el mundo, el 78%.

Esta extraordinaria legumbre resulta muy útil en la cocina, sobre todo si se utilizan sus derivados, entre ellos el tofu, el tempeh, el miso o la soja texturizada.

Los granos de soja se pueden preparar como cualquier otra legumbre, en un guiso, un plato combinado con cereales o un potaje, pues son ideales para elaborar platos consistentes y a la antigua usanza, es decir, a fuego lento y sin prisas.

Para cocinar los granos secos de soja se necesita mucho tiempo, pues se han de dejar en remojo toda la noche y luego hervir unas tres horas. También se puede añadir un trozo de alga kombu, que ayuda a ablandarla y mejora el sabor.

Los granos verdes o sin madurar son otra forma de consumir soja entera. Se conocen como edame y se cocinan en unos minutos. Se encuentran frescos o congelados en los comercios de productos orientales, son ideales como entrante o aperitivo y tienen un sabor más suave.

RECOMENDACIÓN DE CONSUMO

En una dieta variada y equilibrada, la recomendación de consumo de legumbres es de 3 a 4 raciones por semana, de las cuales una podría ser la soja.

Las personas que deben modificar su dieta, ya sea porque no pueden tomar lácteos o porque necesitan disminuir la ingesta calórica, deberán seguir las recomendaciones de los especialistas sanitarios.

CONTRAINDICACIONES DE LA SOJA

Se ha dicho en muchas ocasiones, que algunas propiedades de la soja podrían vincularse con la infertilidad o con el cáncer de mamá. Estudios recientes, han sido tajantes en este sentido, negando por completo esta cuestión.

Sin embargo, sí parece ser cierto que el consumo de soja puede disminuir el poder de absorción de algunos medicamentos o suplementos nutricionales. No obstante, no se trata de abandonar su consumo por completo, bastaría con no hacer la ingesta del tratamiento y la soja de forma simultánea.

Como cualquier legumbre, la ingesta excesiva de soja produce distensión abdominal y flatulencia. En cuanto a la utilización de extractos de soja, como complemento, se debe seguir siempre el criterio medico. Así, hay que tener cuidado con una dieta que contenga exceso de soja.

Por ejemplo, si se trata de una dieta vegetariana estricta pueden aparecer deficiencias de algunos micronutrientes que habrá que vigilar, puesto que la absorción de hierro, calcio y otros minerales es inferior en los alimentos de origen vegetal (dieta vegetariana) respecto a los de origen animal.

Mientras, cuando se refiere a la conveniencia o no del consumo de leche de soja en bebés o niños, es conveniente sólo emplearla en niños cuando exista una alergia a las proteínas de la leche de vaca y siempre previa consulta con el pediatra. En los bebés no debe usarse leche de soja sino leches maternizadas o adaptadas a sus necesidades especificas como son las leches de inicio, de continuación o de crecimiento según la edad de niño.

Un último apunte: muchas personas que practican el veganismo deciden implementar la soja en su dieta como un alimento fundamental, ya que es un alimento que cuenta con los 9 aminoácidos esenciales. Sin embargo, los productos derivados de la soja no tienen porque cumplir este requisito.